viernes, mayo 19, 2006

Maktub

Un hombre muy piadoso se vio, de repente, privado de todas sus riquezas.
Sabiendo que Dios podía ayudarlo en cualquier circunstancia, comenzó a rezar:
- Señor, haz que gane la lotería -pedía él.
Durante años y años rezó, y continuó siendo pobre.
Finalmente llegó el día de su muerte y, como era muy piadoso, fue directamente al cielo.
Al llegar, se negó a entrar. Dijo que había vivido toda su vida de acuerdo con los preceptos religiosos que le habían enseñado, y que Dios jamás había hecho que ganase la lotería.
- Todo lo que me prometiste, Señor, no es más que una mentira -dijo el hombre, enfadado.
- Siempre quise ayudarte a ganar -respondió el Señor-. Sin embargo, por más que yo quería ayudarte, nunca compraste un billete de lotería.

Paulo Coelho

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jueves, mayo 11, 2006

Madrecita Mía

Madrecita mía,
madrecita tierna,
dejame decirte
dulzuras extremas.
Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo
deja revolverlo
sobre tu regazo...
Juega tu a ser hoja
y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos
tenme suspendido...
Madrecita mía,
todito mi mundo,
dejame decirte
los cariños sumos...
Gabriela Mistral

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