Declaración (completa)
He aquí la manifestación más grande de que ustedes, pobres actores de un teatro vacío, han doblegado la mano del Hombre que les dio de comer. Si bien el diálogo parece un método desconocido por sus masas, nosotros hemos recurrido a esta técnica como último recurso para hacerlos volver en razón. Porque ya no basta que un solo líder se levante contra la injusticia si cada uno de los ciudadanos parece taparse los oídos ante la desastrosa situación. Aquí, y deben comprender urgentemente este punto, ustedes son los más perjudicados (...), por lo que nos sorprende su postura y estupidez. Deben tomar conciencia ahora de que... ¡cuando despierten ya será demasiado tarde!
He aquí la última vez en que los Viudos intentaremos tirarles un salvavidas antes de que se ahoguen irremediablemente en el inagotable océano de la desesperación. El reloj de arena ya ha sido, hace muchos años atrás, dado vuelta... Su tiempo, gracias al Todo, se está acabando. Y, por favor, no comiencen a culpar a otros de sus propios errores pues ustedes han cavado su propia tumba en un terreno baldío. La sangre derramada por sus compatriotas durante los siglos de su existencia no les sirvió como cadena para escapar del profundo pozo de la muerte. El manto oscuro ya está sobre su futuro, sus hijos, sus nietos...
Las mujeres y los hombres casados con el Todo hemos declarado el comienzo (...) y el inevitable final. No habrá compasión en ninguna de sus múltiples condenas pues para nosotros, los Viudos, no hay lágrima derramada que pueda justificar sus macabras acciones hacia el Todo. Ya no sirven las disculpas, ni menos rememoranzas de mejores tiempos que ustedes niegan haber envilecido. Los Viudos hemos luchado desde tiempos remotos contra su inagotable soberbia. Y sí, hemos perdido. Pero ustedes sólo han ganado un camino fácil hacia la destrucción...
Este es el manifiesto más poderoso de todos pues está basado en un amor puro, sentimiento que el Ser Humano jamás podrá comprender. Nuestra tierra está marchita. Nuestro hogar está roto. El Todo dio su vida por ustedes, falsos sabios, y ahora se aloja lejos de nuestras caricias en un mundo al que nos está prohibido visitar. Pues ésta es nuestra maldición, grabada con fuego sobre nuestros cuerpos: Viviremos eternamente viendo pasar miles de nacimientos de su especie, acompañándolos, cuidándolos, aniquilándolos... Tareas que ustedes han hecho cada vez más difíciles.
Ustedes son como una plaga maldita. Cuando se pisa a un ejemplar del Ser Humano, hay otro que nace en algún lugar remoto del mundo. Y, ¿qué es lo que hace este nuevo Ser? Por supuesto, debería ser una luz de esperanza en un Universo sumergido en las tinieblas. Pero no, eso no sucede. Ni sucederá. Porque su maldición está clara y grabada con sangre en su espalda: Se multiplicarán infinitamente y acabarán con cualquier cosa que se encuentre a su alrededor hasta terminar con vosotros mismos. Ustedes son seres baratos y fácilmente reemplazables... Es por ello que el Tiempo los tiene como sus juguetes preferidos...
Ya no hay tiempo, su súplica jamás volverá a ser escuchada. En el día de hoy nosotros, Los Viudos del Todo, les comunicamos su agonía. Es la última ayuda que les brindamos (...) si ustedes comprenden la finalidad de estas palabras. Tómenlo o dejénlo, es su decisión. La determinación que tomen será decisiva en su batalla para vivir.
Nuestra intervención ha finalizado. Nosotros ya no somos útiles para sus propósitos. La lluvia se acerca y el Manto Azul nos llama para una nueva fusión.
He aquí nuestro comienzo... y su fin.

